Cinco malas prácticas que los estudiantes realizan durante un examen virtual

La suspensión de clases presenciales, derivado de la pandemia COVID-19 ha obligado a las instituciones de educación superior a adaptar las pruebas de evaluación a un entorno digital. 

Los procesos de evaluación de forma presencial, eran supervisados para garantizar que el estudiante que se presentará a tomar la prueba, fuera el mismo que estuviera inscrito en el programa académico, para asegurarse de que trabajara solo, sin apoyo de ningún otro compañero y uso de recursos no autorizados como el libro de texto, internet o su teléfono celular. 

Anotar fórmulas matemáticas en la palma de la mano se ha convertido en una cosa del pasado. Hoy en día, los estudiantes han encontrado diversas formas de hacer trampa y, en la mayoría de los casos, sacar provecho de las tecnologías disponibles a su alrededor, generando una serie de malas prácticas.

A continuación, te compartimos algunas de las principales malas practicas, que hemos detectado al utilizar una herramienta de supervisión de exámenes como Proctorizer

1. Enviar fotos o capturas de pantalla

Una de las principales preocupaciones es la filtración de contenido, que es la distribución no autorizada de los documentos del examen, como el banco de preguntas, a terceros. Cuando eso sucede, puede obstaculizar la integridad de los exámenes en línea y su contenido exclusivo. Lamentablemente, cada vez es más común, que los estudiantes realicen una captura de pantalla de las preguntas y se las compartan por redes sociales.

2. Suplantar una identidad

Dado que hay demasiadas excusas por parte de los estudiantes para no utilizar una cámara web durante un examen, los estudiantes aprovechan para llamar a un amigo o un experto que podría realizar la prueba por ellos. Incluso cuando hay un supervisor que monitorea a través de la cámara web (por ejemplo, cuando se utiliza Zoom o Google meet), los estudiantes pueden hacer que otras personas se hagan pasar por ellos mostrando las identificaciones manipuladas, como una licencia de conducir falsa o una tarjeta de identificación escolar, que pueden no ser tan fáciles de autenticar virtualmente. 

También se ha detectado por medio de las direcciones IP, que varios estudiantes realizan el examen en una misma ubicación. Esta mala práctica, muchas veces se combina con el uso de grupos de Whatsapp o salas de Discord, en donde van comentando y dejando las respuestas utilizadas.

3. Buscar las respuestas en línea

Es muy difícil que los estudiantes se resistan a la tentación de abrir una pestaña de su navegador web y realizar la búsqueda de las respuestas de sus exámenes. Incluso, utilizan un segundo monitor, para facilitar los procesos de búsqueda.

4. Consultar documentos de resumen o notas del curso

Otro de los aspectos más comunes realizados por el estudiante durante un examen online, es el hecho de consultar el resumen y/o anotaciones del curso. Para ello utilizan la opción de windows para dividir en dos la pantalla y facilitar el proceso de revisión y copiado al examen. Colocando del lado izquierdo el documento word y del lado derecho la pestaña del navegador web donde se tiene el examen.

5. Examen en grupo

También se ha detectado por medio de las direcciones IP, que varios estudiantes realizan el examen en una misma ubicación. Esta mala práctica, muchas veces se combina con el uso de grupos de whatsapp o salas de discord, en donde van comentando y dejando las respuestas utilizadas y realizando el examen en grupo.

Al momento de realizar un examen en formato virtual  se hace necesario la verificación de identidad y el monitoreo del comportamiento del estudiante para garantizar que la experiencia del examen virtual sea justa para todos.  Las herramientas de supervisión remota de exámenes en línea (online proctoring) son opciones confiables que plataformas como edX y miles de instituciones de educación superior en Estados Unidos y Europa han utilizado desde hace ya varios años para la formalización de sus procesos de evaluación. 

Su uso asegura que el estudiante cumpla con ciertas normas institucionales (cómo se realizaban anteriormente en el formato presencial), se concentre en el desarrollo de su examen y facilita al docente, tanto el monitoreo como la flexibilidad de asistir a los estudiantes, si éstos lo requieren.

Si desea conocer cómo una herramienta de proctoring puede apoyarlo en la creación de un entorno formal para sus exámenes en línea, revise el artículo “¿Cuáles son los mayores retos que se presentan al realizar un examen en línea?